-...y de repente los vio, a los dos, juntos de la mano, paseando y riendo... Eso te destroza.Serían las nueve y poco de la noche, yo conducía de camino al campus después de un intento fallido de cita, ¿por que no me cojerá el teléfono? En fin, ya me veo, condenado a pasar la noche solo y aburrido.
-Ya, es una putada. ¿Y el que hizo?
-Si, ¿que hizo?
-Que, ¿que hizo? Se cambio de acera.
-No me lo creo. Tiene que ser coña.
-En serio, ¿eso hizo?
-Lo que oís, se cambio de acera por no tener que mirarla a los ojos, ni siquiera una ultima vez.
-...
-Tiene lógica. Es lo mas inteligente.
-¡Que va a tener lógica! ¡Por favor! ¿Inteligente? ¿¡De que cojones le sirvió ser inteligente!? ¿Le sirvió de algo? ¡De nada! Lleva toda la vida siendo así, y no soy quien para decir nada, pero si así le va será por algo.
-¿Ah si? Y tu, ¿que hubieras hecho en su lugar?
-...
-Dime, ¿que hubieras hecho?
-Que, ¿que hubiera hecho? Te diré lo que yo haría, levantaría la cabeza y sobre todo no me cambiaría de acera, que cojones, me cambiaría de acera si fueran por la contraria incluso. Agarraría lo primero que pillara por el suelo, una botella, un palo, y le partiría la boca a ese impresentable. Y pasaría de esa puta, pero no lo haría en silencio y desde la otra acera, se lo haría saber, en persona.
-Umm si, eso es muy inteligente...
-¡¿Que demonios?! Era su vida, hay momentos que uno no se debe parar a pensar en lo que esta bien y lo que esta mal.
-No se, quizás tenga razón. Desde luego se habría ahorrado bastante sufrimiento el tío.
En ese momento creí alucinar, ¿esa era ella? Si no lo era se parecía increíblemente, y lo mas importante iba abrazada a un maromo. Tampoco le di mucha importancia, estaba seguro de que no era ella; poco a poco me iba acercando, pero ¡mierda! El semáforo se me cerró, espere y espere, los segundos parecían hacerse minutos mientras la extraña pareja se alejaba mas y mas... ¡Verde por fin! Pisé a fondo, me cambie de carril y antes de llegar a alcanzarlos doblaron la esquina, joder, hice amago de girar pero el claxon de un coche que venia de frente y la señal de dirección prohibida me echaron para atrás. Hay que buscar otro plan, seguí acelerando y al llegar la rotonda cambie de sentido y volví sobre mis pasos, me comenzaba a sentir angustiado, no le daría tanta importancia de no creer seriamente que se tratase de ella. Giré a la derecha con la intención de subir una calle mas y encontrarlos de frente, pero llegue tarde, los había perdido. Cuando ya me di por vencido, los volví a ver en un cruce. Y sorpresa, era ella...
-...y de repente los vio, a los dos, juntos de la mano, paseando y riendo... Eso te destroza.Sentí mi corazón volcar, no podía creerlo todavía... ¿Y ahora que? Me dije a mi mismo. Paré el coche (en triple fila), fui al maletero, cogí mi palanca de acero y corrí tras ellos, notaba como una lagrima intentaba escapar sin éxito por el rabillo de mi ojo izquierdo. Ya faltaba menos, no podía pensar lo que estaba sucediendo, estaba ciego de ira. Y entonces cuando apenas me faltaban seis metros para llegar a ellos, ella se dio la vuelta y miro atrás, nunca antes sentí tal alivio y alegría de admitir que estaba equivocado. El parecido era asombroso, increíble hasta un punto que parecía imposible, pero no era ella. Miró al suelo, y allí a mis pies había un pañuelo, blanco, con el dibujo de una paloma. Lo recogí, se lo di y antes de que me dijera nada le espeté un: ''gracias''.
-Ya, es una putada. ¿Y el que hizo?
Todo esto te hace pensar, pensar durante toda la noche, ya de vuelta al coche me di cuenta de que no tenia las llave, lo que me faltaba, perder la llave del coche. Levanté la vista y vi que el coche estaba con las luces puestas y la puerta entreabierta, parece que la suerte me volvía a sonreír. Soy muy afortunado.

0 COMENTARIOS:
Publicar un comentario en la entrada